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Estenosis aórtica

La estenosis aórtica es una enfermedad valvular caracterizada por un estrechamiento del orificio valvular aórtico, que produce un obstáculo al flujo sanguíneo en la salida del ventrículo izquierdo hacia la aorta durante la sístole. Esta obstrucción a la eyección normal de sangre ocasiona una sobrecarga de presión aguas arriba de la válvula, es decir, en el ventrículo izquierdo, con consecuencias hemodinámicas y estructurales progresivas en el corazón y, en casos avanzados, en todo el sistema cardiovascular.

Etiología, patogenia y fisiopatología

La estenosis aórtica puede ser congénita o adquirida. Las formas adquiridas son las más frecuentes y reconocen tres causas principales:


Otras causas menos frecuentes incluyen: estenosis post-endocarditis, displasia valvular congénita, enfermedad de Paget, insuficiencia renal crónica con hiperparatiroidismo secundario (que favorece calcificaciones valvulares) y exposición a radioterapia torácica.


El estrechamiento del orificio valvular aórtico determina un obstáculo fijo a la eyección sistólica, con aumento del gradiente de presión entre el ventrículo izquierdo y la aorta. Esta sobrecarga de presión induce un proceso adaptativo inicialmente compensatorio, representado por la hipertrofia concéntrica del ventrículo izquierdo.


La hipertrofia se debe al aumento de las miofibrillas dispuestas en paralelo, lo que permite mantener el gasto sistólico y la presión aórtica a pesar del obstáculo. Sin embargo, con el tiempo, esta respuesta adaptativa evoluciona hacia una disfunción diastólica, con reducción de la complacencia ventricular y dificultad para el llenado.


Las principales consecuencias fisiopatológicas incluyen:


La estenosis aórtica es generalmente una condición progresiva: el aumento gradual de la calcificación conduce a una reducción progresiva del área valvular y al incremento del gradiente transvalvular. La aparición de síntomas en un paciente previamente asintomático marca un cambio drástico en el pronóstico y exige una evaluación para el tratamiento quirúrgico o transcatéter.

Manifestaciones clínicas

La estenosis aórtica suele tener un curso silencioso durante muchos años, hasta la aparición de la sintomatología que marca un giro pronóstico negativo. Una vez que aparecen, los síntomas indican un compromiso hemodinámico y requieren evaluación para el reemplazo valvular.


La clásica tríada sintomática incluye:


Otros signos clínicos incluyen astenia, ortopnea, disnea paroxística nocturna y, en fases avanzadas, signos de bajo gasto como cianosis periférica, hipotensión y oliguria.


Los hallazgos objetivos pueden ser muy indicativos:


En algunos pacientes con insuficiencia aórtica coexistente también se aprecia un soplo diastólico decreciente.

Diagnóstico y pruebas complementarias

El abordaje diagnóstico de la estenosis aórtica incluye una evaluación clínico-instrumental.

El ECG en fases iniciales puede ser normal, mientras que en casos avanzados muestra signos de hipertrofia ventricular izquierda (onda R aumentada en V5–V6, onda S profunda en V1–V2, índice de Sokolow-Lyon >35 mm), alteraciones de la repolarización (depresión del segmento ST, T negativa) y a veces arritmias.


La radiografía de tórax puede ser normal en formas leves; en formas avanzadas evidencia cardiomegalia por hipertrofia, calcificaciones valvulares y signos de hipertensión pulmonar.


Ecocardiografía transtorácica: representa el examen clave para el diagnóstico y seguimiento, permitiendo:


Según el área valvular se distinguen:


En caso de discordancia entre síntomas y parámetros ecocardiográficos, se recurre al ecoestrés con dobutamina (para valorar estenosis de bajo gasto, bajo gradiente con FE reducida), o a la resonancia magnética cardíaca (para evaluar fibrosis miocárdica) o a la tomografía computarizada multislice para cuantificar el calcio valvular (puntuación de Agatston).


Cateterismo cardíaco: reservado para la evaluación coronaria preoperatoria o casos dudosos, permite la medición directa del gradiente transvalvular y de la presión pulmonar. Suele asociarse a coronariografía para identificar enfermedad coronaria concomitante.

Tratamiento y pronóstico

El manejo terapéutico de la estenosis aórtica depende de la gravedad anatómica, la presencia de síntomas y la función ventricular izquierda. El único tratamiento curativo es el reemplazo valvular.

En pacientes asintomáticos con estenosis leve o moderada, se recomienda un seguimiento ecocardiográfico periódico:


La aparición de síntomas, incluso con función sistólica conservada, representa una indicación absoluta para la intervención. Los criterios ACC/AHA y ESC indican reemplazo valvular (clase I) en presencia de:


Tipos de tratamiento intervencionista:


Terapia médica: no existen fármacos capaces de modificar la progresión de la estenosis. Es útil tratar comorbilidades (hipertensión, dislipidemia) y, en caso de insuficiencia cardíaca, usar diuréticos con precaución. Los nitratos están contraindicados por riesgo de hipotensión severa.

Complicaciones

Las principales complicaciones de la estenosis aórtica son:

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