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Síndrome PRKAG2

El síndrome PRKAG2 es una enfermedad cardíaca autosómica dominante en la que la hipertrofia ventricular, la preexcitación y la enfermedad progresiva del sistema de conducción derivan de variantes patogénicas de PRKAG2. El gen codifica la subunidad reguladora gamma-2 de la AMP-activated protein kinase, un sensor que adapta el metabolismo a la disponibilidad energética. Su alteración favorece la acumulación de glucógeno y conexiones eléctricas anómalas. La miocardiopatía metabólica resultante puede imitar una HCM, pero posee una historia natural y riesgos distintos.

La tríada no siempre aparece de forma simultánea. Un niño puede presentar una taquicardia por reentrada y preexcitación, un adolescente desarrollar hipertrofia y un adulto evolucionar a bradicardia o bloqueo; otros miembros de la misma familia pueden mostrar una expresión más leve. Considerar el síndrome solo cuando están presentes todos los criterios retrasa el diagnóstico y el implante necesario. La lectura longitudinal conecta manifestaciones que en momentos diferentes parecen enfermedades separadas.

AMPK y acumulación de glucógeno

AMPK es un complejo formado por subunidades catalíticas y reguladoras que detecta nucleótidos energéticos y coordina el consumo y la producción de ATP. Las variantes PRKAG2 modifican la sensibilidad de la enzima y las vías de la glucosa, produciendo un exceso de glucógeno en los cardiomiocitos. Las células aumentan de volumen sin la misma desorganización sarcomérica típica de la HCM. La vía energética alterada explica por qué un mismo espesor puede tener una base histológica diferente.

El glucógeno y el desarrollo anómalo del anillo fibroso pueden crear conexiones entre aurícula, haz y ventrículo. Algunas vías son auriculoventriculares y sostienen taquicardias; otras pueden ser fasciculoventriculares y producen una onda delta sin participar en un circuito peligroso. Con el tiempo, la degeneración del nodo y del tejido especializado genera bradicardia y bloqueo. La doble vulnerabilidad eléctrica combina una conducción excesiva en la juventud e insuficiente en etapas posteriores.

Diferentes variantes, entre ellas p.Arg302Gln y p.Asn488Ile, se asocian a edades y grados de gravedad distintos, pero las correlaciones no predicen perfectamente al individuo. Incluso dentro de una familia varían el espesor, las arritmias y la necesidad de marcapasos. Una VUS no debe declararse causal solo porque se encuentre en el gen. La validación genética requiere frecuencia, dominio, pruebas funcionales, casos publicados y segregación.

Las variantes patogénicas conocidas son en gran parte missense y modifican regiones que unen nucleótidos, pero el mecanismo funcional no es idéntico para cada alelo. Esto hace peligroso aplicar una correlación observada en una familia a todas las demás. Una variante truncante o de splicing inesperada requiere una verificación específica del transcrito y del mecanismo. La plausibilidad molecular debe demostrarse antes de atribuir a PRKAG2 un fenotipo común como la hipertrofia.

La penetrancia aumenta con la edad, pero el inicio y los componentes varían. Un portador joven puede tener solo alteraciones en el ECG, mientras que un familiar de mayor edad lleva marcapasos y presenta hipertrofia; la ausencia de fenotipo en una visita no contradice la segregación. A la inversa, un familiar no portador puede desarrollar hipertensión o fibrilación por causas comunes. La penetrancia dependiente del tiempo impide clasificar la variante observando solo a los miembros jóvenes aparentemente sanos.

Electrocardiograma a lo largo de la vida

En el joven, un PR corto, una onda delta y voltajes elevados pueden ser los primeros signos. La repolarización refleja activación anómala e hipertrofia; interpretar el QT sin corregir el QRS puede sobreestimar anomalías. Con el tiempo, el PR puede prolongarse, el QRS cambiar por bloqueo o estimulación y los voltajes reducirse. La cronología del ECG, obtenida recuperando trazados pediátricos y familiares, a menudo distingue un síndrome evolutivo de un WPW aislado.

La preexcitación puede ser intermitente, y su pérdida brusca durante el ejercicio sugiere una vía con un período refractario más largo, pero no elimina todo el riesgo. Adenosina, prueba de esfuerzo y monitorización aportan indicios; el estudio invasivo mide directamente las propiedades y la inducibilidad. En los niños, la decisión y la sedación consideran síntomas y antecedentes familiares. La evaluación no invasiva selecciona quién se beneficia de la electrofisiología sin utilizar un único signo como veredicto.

La fibrilación auricular puede aparecer a una edad joven por afectación auricular, la vía accesoria y la hipertrofia. Si está preexcitada y es muy rápida, los fármacos que bloquean únicamente el nodo auriculoventricular pueden facilitar la conducción accesoria y se evitan en la fase aguda; la cardioversión está indicada si existe inestabilidad. El manejo de la fibrilación requiere que el personal reconozca un QRS irregular ancho como una posible urgencia por vía accesoria y no lo trate automáticamente como una FA común.

Con la aparición del bloqueo, la vía accesoria puede ser a veces la única conducción aparente o enmascarar la gravedad de la enfermedad del haz. Ablacionarla sin planificar estimulación puede desenmascarar un bloqueo avanzado. El registro de His y la evaluación del nodo aclaran el riesgo. La dependencia de la vía es una situación rara pero crítica en la que un procedimiento técnicamente exitoso puede producir una bradicardia no prevista.

Estudio electrofisiológico y ablación

El estudio invasivo define localización, período refractario, conducción anterógrada y retrógrada, número de vías y taquicardias inducibles. Las vías septales próximas al nodo o al haz aumentan el riesgo de bloqueo por ablación; pueden considerarse la crioenergía y estrategias conservadoras. El objetivo es un circuito clínicamente relevante, no la normalización estética del ECG. La pregunta procedimental debe ser explícita antes de introducir catéteres en un sistema de conducción ya vulnerable.

Una vía fasciculoventricular conecta el haz con el ventrículo y no conduce desde la aurícula, por lo que no produce una taquicardia auriculoventricular ni una respuesta ventricular rápida durante la FA. Reconocerla evita una ablación peligrosa cerca del haz. El síndrome PRKAG2 puede incluir arquitecturas diferentes y no todas las ondas delta son iguales. La fenotipificación de la conexión es un ejemplo de cómo el diagnóstico genético mejora, pero no sustituye, a la electrofisiología.

Después de la ablación se comprueban recurrencia, aparición de una nueva vía aparente, ritmo y conducción. La ausencia de onda delta puede hacer más evidente la hipertrofia eléctrica, mientras que un PR que se prolonga requiere control. Las palpitaciones posteriores pueden depender de fibrilación o ectopia y no justifican una segunda ablación empírica. La vigilancia posprocedimiento conecta el éxito inmediato con la enfermedad progresiva que continúa durante décadas.

Imagen avanzada y diagnóstico tisular

El strain longitudinal puede disminuir antes que la fracción de eyección y la función auricular puede señalar riesgo de fibrilación. El gradiente se busca en reposo y con las maniobras adecuadas; no toda la disnea deriva de obstrucción. La masa debe indexarse con cuidado en niños y deportistas. La medición seriada utiliza la misma modalidad y el mismo laboratorio para distinguir crecimiento biológico de variabilidad técnica.

La CMR mide volúmenes y LGE y ayuda a distinguir cicatriz de acumulación, aunque T1 y ECV no son específicos de PRKAG2. Una fibrosis extensa apoya la presencia de un sustrato arrítmico y una fase más avanzada, pero su ausencia no elimina vías accesorias ni bloqueo. Una CMR normal en un portador joven no pone fin a la vigilancia. La caracterización tisular completa el riesgo eléctrico en lugar de sustituirlo.

La biopsia muestra cardiomiocitos vacuolados ricos en glucógeno y una desorganización relativa diferente de la HCM, pero los hallazgos pueden solaparse con otras glucogenosis. Actualmente se reserva para casos genéticamente inciertos o diagnósticos alternativos como miocarditis y enfermedades por depósito. Las tinciones y la microscopía requieren una preparación específica. La biopsia dirigida evita utilizar una muestra invasiva para confirmar lo que una variante familiar y un fenotipo típico ya han establecido.

Manejo del marcapasos a lo largo del tiempo

Antes del implante se documentan el ritmo auricular, la conducción, la función, los accesos y la probabilidad de necesitar un ICD. En los jóvenes son centrales la duración vital del sistema, las revisiones y la integridad venosa; los dispositivos leadless o epicárdicos responden a problemas específicos, pero no resuelven todas las necesidades de doble cámara o desfibrilación. La estrategia de por vida considera décadas de hardware y no solo el episodio de bloqueo que conduce al ingreso.

La estimulación crónica del ventrículo derecho puede causar disincronía y deterioro de la función. La estimulación del sistema de conducción o la resincronización se valoran según la anatomía, el QRS, el porcentaje previsto y la función; una vía accesoria residual puede complicar la activación. La prevención de la miocardiopatía por estimulación es especialmente relevante en un miocardio ya metabólico y destinado a una exposición prolongada.

Los controles del dispositivo buscan no solo batería y umbrales, sino también fibrilación, taquicardias, porcentaje de estimulación y cambios en la conducción propia. Un aumento brusco del umbral o las arritmias obliga a buscar causas comunes y progresión. La monitorización remota reduce el tiempo hasta el reconocimiento, sin sustituir la imagen ni la visita. La telemetría clínica pasa a formar parte del fenotipo longitudinal y puede anticipar síntomas.

Insuficiencia cardíaca y terapias avanzadas

Cuando aparece disfunción, se aplican los pilares del tratamiento de la insuficiencia cardíaca con una titulación compatible con el ritmo, la presión arterial y la función renal. Un marcapasos permite a veces utilizar betabloqueantes, pero no elimina la hipotensión ni el bajo gasto. Los inhibidores de SGLT2 y los antagonistas de los mineralocorticoides no disponen de ensayos específicos en PRKAG2, pero se consideran según el fenotipo. La evidencia extrapolada debe utilizarse con transparencia, monitorizando los efectos y sin prometer una corrección metabólica.

La progresión terminal es menos uniforme que en Danon, pero puede requerir asistencia circulatoria o trasplante. La valoración considera arritmias, dispositivo, resistencias pulmonares y ausencia de enfermedad extracardíaca grave, generalmente una ventaja respecto a síndromes multisistémicos. La candidatura a terapias avanzadas no debe excluirse porque el gen sea raro ni retrasarse hasta que bloqueos repetidos e ingresos hayan agotado la reserva.

El trasplante sustituye el corazón portador del defecto, y no se espera que la enfermedad aparezca en el injerto por transmisión sistémica; el asesoramiento genético sigue siendo necesario para la familia. Tras la intervención, las arritmias del corazón nativo no persisten, pero deben gestionarse los dispositivos y los accesos. El pronóstico extracardíaco favorable puede hacer apropiado el trasplante en casos seleccionados con insuficiencia irreversible.

Situaciones especiales

Durante el embarazo aumentan el volumen, la frecuencia y el riesgo arrítmico. Una portadora se evalúa antes de la concepción mediante función, obstrucción, ritmo y dispositivo; los fármacos se adaptan al feto y a la lactancia. El parto se planifica según el riesgo y no requiere automáticamente una cesárea. La cardioobstetricia genética aborda simultáneamente la seguridad materna y la probabilidad dominante del 50% para el hijo.

La anestesia y la sedación requieren información sobre vía accesoria, bloqueo, marcapasos, obstrucción y función. Los fármacos, los electrolitos y la estimulación se planifican, con imán o programador disponibles cuando esté indicado. Se evitan el ayuno y la deshidratación sin atribuir a PRKAG2 una crisis metabólica sistémica típica de otras glucogenosis. La preparación eléctrica es el núcleo específico de la seguridad procedimental.

Los fármacos que enlentecen el nodo pueden ser peligrosos en la fibrilación preexcitada, mientras que pasan a ser útiles tras la ablación o con un marcapasos en escenarios distintos. Los antiarrítmicos deben considerar hipertrofia, función y QT; la flecainida no se elige sin valorar la cardiopatía estructural. La prescripción dependiente del circuito muestra por qué el mismo fármaco puede ser apropiado en una fase y arriesgado en otra.

Calidad del diagnóstico familiar

El caso índice debería recibir un informe que indique transcrito, clasificación, evidencias y plan de reevaluación. Una variante patogénica guía la prueba dirigida; una VUS no debe utilizarse para excluir a un familiar del seguimiento clínico ni para implantar un dispositivo. La documentación genética impide que una misma familia reciba diagnósticos discordantes en centros diferentes.

En los menores, la prueba está justificada porque la preexcitación y el bloqueo pueden aparecer pronto y la vigilancia modifica la seguridad. Los tiempos y la comunicación deben respetar la madurez y el impacto psicológico, incluyendo escuela y deporte. Un resultado positivo no equivale a una prohibición permanente; genera una evaluación y un plan. La utilidad pediátrica deriva de la posibilidad concreta de prevenir síncope, taquicardia y bloqueo.

La muerte súbita en un familiar joven puede estudiarse mediante autopsia cardíaca experta y pruebas post mortem, preservando ADN y tejido. El resultado aclara el riesgo de los familiares vivos y puede distinguir PRKAG2 de otras miocardiopatías. La autopsia molecular forma parte de la prevención y requiere consentimiento, cadena de custodia de la muestra e interpretación junto con el fenotipo familiar.

Fenotipo estructural

La hipertrofia suele ser concéntrica, pero puede ser asimétrica y en ocasiones obstructiva. Las funciones sistólica y diastólica pueden permanecer conservadas durante años o evolucionar hacia dilatación, fibrosis e insuficiencia cardíaca. El ecocardiograma documenta masa, obstrucción, aurículas y función, mientras que la CMR describe distribución y cicatriz. No existe un patrón de LGE exclusivo. La morfología inespecífica adquiere valor únicamente junto con el ECG y la familia.

La disnea puede derivar de disfunción diastólica, arritmia o incompetencia cronotrópica; el síncope, de taquicardia, bloqueo u obstrucción. Una fracción de eyección normal no excluye una baja reserva por ritmo lento o cavidad pequeña. Durante el seguimiento, los volúmenes y la función deben interpretarse en relación con el porcentaje de estimulación, porque la estimulación derecha crónica puede añadir disincronía. La fisiología combinada distingue progresión de la enfermedad de consecuencias del dispositivo.

Preexcitación y taquiarritmias

Un PR corto y una onda delta pueden aparecer precozmente y acompañarse de taquicardias auriculoventriculares, fibrilación auricular o flutter. Una fibrilación conducida rápidamente a través de una vía accesoria puede degenerar en una arritmia ventricular, pero no todas las ondas delta comparten este riesgo. El estudio electrofisiológico evalúa las propiedades de la vía, el mecanismo y la indicación de ablación. La estratificación de la vía evita tanto una falsa tranquilidad como ablaciones de conexiones inocuas y próximas al sistema normal.

La ablación trata una vía accesoria o un circuito, no la enfermedad genética. Las vías múltiples, la proximidad al haz y la progresión de la enfermedad de conducción aumentan la complejidad; un procedimiento eficaz no interrumpe la vigilancia. Los fármacos que enlentecen el nodo deben utilizarse con cautela en la fibrilación preexcitada y en quien evoluciona hacia bloqueo. El tratamiento arritmológico debe anticipar la necesidad posterior de estimulación.

Bradicardia, bloqueo y dispositivos

La disfunción sinusal y el bloqueo auriculoventricular son rasgos centrales y pueden requerir marcapasos a una edad joven. Que desaparezcan las palpitaciones no significa necesariamente mejoría: puede reflejar pérdida de conducción. El ECG seriado, la prueba de esfuerzo y la monitorización identifican pausas e incompetencia cronotrópica. La progresión de la conducción es una razón para seguir también al portador aún poco hipertrófico.

La elección del dispositivo considera la probabilidad de bloqueo completo, la función ventricular, la necesidad de desfibrilación y el alto porcentaje esperado de estimulación. En un paciente con fibrosis o disfunción puede preferirse un ICD o una estimulación más fisiológica frente a un marcapasos derecho simple; sin embargo, no existe una indicación automática por genotipo. La planificación anticipada evita upgrades repetidos y preserva el ventrículo.

La muerte súbita puede deberse a fibrilación preexcitada, taquicardia ventricular, bloqueo o insuficiencia cardíaca. La parada cardíaca y la taquicardia sostenida indican prevención secundaria; en prevención primaria se integran síncope inexplicado, disfunción, LGE, arritmias y antecedentes familiares. Las calculadoras de la HCM sarcomérica no están validadas para PRKAG2. La estratificación específica requiere juicio colegiado y reevaluación a lo largo del tiempo.

Diagnóstico diferencial

La HCM sarcomérica puede asociarse a una vía accesoria por coincidencia, pero la combinación familiar de preexcitación y bloqueo es más sugestiva de PRKAG2. Danon tiende a una hipertrofia más extrema, inicio masculino precoz, CK elevada, miopatía y dificultades cognitivas. Pompe infantil presenta hipotonía cardiorrespiratoria; Fabry añade neuropatía, afectación renal y T1 bajo. La comparación sindrómica selecciona pruebas dirigidas sin asumir que toda onda delta sea metabólica.

Las fenocopias pueden solaparse y los paneles de miocardiopatías incluyen a menudo varios genes. Una variante PRKAG2 correctamente clasificada, coherente con la transmisión y el fenotipo, confirma el diagnóstico; la biopsia con vacuolas y glucógeno rara vez es necesaria. La CK y las manifestaciones extracardíacas suelen ser menos prominentes que en Danon. La parsimonia diagnóstica no debe convertirse en un atajo: sigue siendo posible la coexistencia de variantes o causas comunes.

Tratamiento y actividad física

No existe un tratamiento aprobado capaz de normalizar AMPK o eliminar selectivamente el glucógeno cardíaco. La insuficiencia cardíaca y la obstrucción se tratan según el fenotipo, adaptando betabloqueantes y otros fármacos al riesgo de bradicardia. La ablación reduce las taquicardias correspondientes, mientras que la estimulación y el ICD previenen complicaciones seleccionadas. La atención por componentes requiere un único centro que evite decisiones contradictorias entre electrofisiología y miocardiopatías.

La actividad física se prescribe tras evaluar obstrucción, arritmias, conducción y dispositivo. El ejercicio recreativo moderado puede ser posible, mientras que el deporte competitivo intenso requiere decisión compartida y reevaluación; síncope, taquicardia o bloqueo obligan a prudencia. El sedentarismo completo perjudica la salud y no es una terapia genética. La prescripción individual sustituye las prohibiciones uniformes.

Cribado familiar y pronóstico

Una variante patogénica permite realizar pruebas en cascada. Cada hijo de un heterocigoto tiene un 50% de probabilidad de heredarla, y tanto hombres como mujeres pueden transmitirla y manifestarla. Los portadores reciben ECG y ecocardiograma aunque estén asintomáticos, con monitorización adaptada a edad y variante; los no portadores de la variante familiar pueden abandonar la vigilancia genética específica. La prevención familiar identifica bloqueos y vías antes del síncope o la parada cardíaca.

El pronóstico es variable. Muchos pacientes viven durante mucho tiempo con marcapasos y función conservada; otros desarrollan arritmias, insuficiencia cardíaca o muerte súbita. Las variantes, la edad de inicio, la fibrosis y la disfunción contribuyen al riesgo, pero ningún parámetro ofrece certeza individual. Un seguimiento que conecte ritmo y estructura es más útil que una predicción puntual. El pronóstico dinámico se actualiza con cada cambio de conducción, arritmia o función.

El plan de seguimiento indica quién controla el dispositivo y quién reevalúa la miocardiopatía, evitando que cada servicio presuponga la intervención del otro. Un ECG remoto no mide la masa, mientras que una CMR no detecta una pausa intermitente. La responsabilidad compartida une electrofisiología, imagen y genética en un calendario único que el paciente puede comprender.

El dolor torácico y la troponina requieren una evaluación isquémica e inflamatoria habitual: PRKAG2 no hace imposible una coronariopatía o una miocarditis. Del mismo modo, una nueva hipertensión puede acelerar la hipertrofia. El diagnóstico no excluyente impide que el gen se convierta en una explicación universal y mantiene tratables las patologías adquiridas que se añaden con la edad.

El riesgo profesional se valora para trabajos con conducción de vehículos, altura, armas o seguridad pública, en los que el síncope o una descarga tienen consecuencias particulares. Las limitaciones se basan en las normas, el ritmo y la estabilidad y se reevaluarán tras el tratamiento. La aptitud proporcionada evita tanto la exclusión por el mero genotipo como ignorar una enfermedad de conducción realmente peligrosa.

La asistencia psicológica puede ser útil para quien vive con un dispositivo implantado precozmente o ha perdido familiares de forma súbita. La incertidumbre no se resuelve prometiendo seguridad absoluta después de una ablación. La comunicación del riesgo distingue lo que previene el marcapasos, lo que puede interrumpir el ICD y lo que depende de la progresión mecánica.

Los registros de variantes y fenotipos deben distinguir vías, bloqueo, tipo de dispositivo, masa y función. Las series pequeñas pueden sobreestimar la gravedad porque incluyen centros terciarios, mientras que las familias leves permanecen sin diagnosticar. La epidemiología no seleccionada es necesaria para las correlaciones genotipo-fenotipo y para futuros estudios de tratamientos metabólicos dirigidos.

El asesoramiento reproductivo incluye concepción natural, diagnóstico prenatal y preimplantacional según preferencias y normas, pero no presenta la penetrancia como una gravedad segura. Cada hijo que hereda la variante puede tener una expresión diferente. La elección reproductiva requiere información neutral sobre el riesgo del 50%, la variabilidad y la posibilidad de vigilancia precoz.

Un expediente familiar con ECG históricos, variantes y dispositivos permite reconocer el patrón y reduce repeticiones. Con el consentimiento, compartir el informe correcto entre familiares facilita las pruebas dirigidas. La memoria familiar transforma acontecimientos dispersos en una historia natural útil e impide que cada nuevo caso vuelva a comenzar desde un diagnóstico de WPW aislado.

El centro reevalúa periódicamente la clasificación de la variante y las nuevas evidencias terapéuticas. La atención actualizada evita tanto perder oportunidades futuras como adoptar tratamientos metabólicos experimentales antes de que su seguridad y beneficio clínico estén realmente demostrados.

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