El diagnóstico de insuficiencia cardíaca no se basa en un solo síntoma, en un valor de BNP ni únicamente en la fracción de eyección. El médico integra síntomas y signos clínicos, electrocardiograma, análisis de sangre, péptidos natriuréticos y, sobre todo, ecocardiograma. Si el cuadro no está claro o es necesario identificar su causa, pueden ser necesarias pruebas de segundo nivel.
Las guías ESC 2026 recomiendan, en los pacientes con sospecha de insuficiencia cardíaca, una evaluación estructurada que incluya péptidos natriuréticos, ECG de 12 derivaciones, radiografía de tórax, análisis de sangre y ecocardiograma transtorácico.
El proceso diagnóstico suele incluir:
La insuficiencia cardíaca es un síndrome clínico debido a una anomalía estructural o funcional del corazón. Por tanto, el diagnóstico requiere que los síntomas y los hallazgos estén relacionados con un problema cardíaco objetivamente documentable.
El proceso suele comenzar por síntomas como falta de aire, menor tolerancia al esfuerzo, ortopnea, edema de las piernas y fatiga. El médico también valora antecedentes de infarto, hipertensión, valvulopatías, miocardiopatías, arritmias, diabetes, enfermedad renal y otros factores que aumentan la probabilidad de insuficiencia cardíaca.
Durante la exploración puede buscar presión venosa yugular elevada, crepitantes pulmonares, edema periférico, alteraciones de los tonos cardíacos, soplos y otros signos de congestión o gasto cardíaco reducido.
Ningún síntoma o signo es lo bastante preciso como para confirmar o descartar por sí solo la insuficiencia cardíaca. Incluso una persona con disnea importante puede tener una causa respiratoria, anemia u otras enfermedades; por el contrario, un paciente con insuficiencia cardíaca puede presentar una exploración poco llamativa, sobre todo cuando ya está en tratamiento. Por tanto, la primera fase sirve para establecer hasta qué punto la sospecha es plausible y qué pruebas deben realizarse.
Se recomienda un ECG de 12 derivaciones porque puede mostrar fibrilación auricular, trastornos de conducción, signos de infarto previo, hipertrofia u otras anomalías que ayudan a comprender el contexto clínico y la posible causa. Un ECG completamente normal hace menos probable la insuficiencia cardíaca con función sistólica reducida, pero no descarta todas las formas de insuficiencia cardíaca.
Los análisis de sangre también sirven para buscar afecciones que pueden causar o agravar los síntomas. Las ESC 2026 incluyen hemograma, función renal con eGFR y cociente albúmina/creatinina urinario, electrolitos, función hepática y tiroidea, HbA1c, perfil lipídico y estado del hierro con ferritina y saturación de transferrina.
Los péptidos natriuréticos, especialmente NT-proBNP y BNP, aumentan cuando el corazón está sometido a un mayor estrés parietal. Son muy útiles para orientar el proceso diagnóstico, pero no constituyen una prueba positiva/negativa independiente del resto de la evaluación. Las ESC 2026 sugieren para el NT-proBNP umbrales ambulatorios relacionados con la edad, por encima de los cuales la insuficiencia cardíaca se vuelve más probable: al menos 125 pg/mL por debajo de los 50 años, al menos 250 pg/mL entre 50 y 75 años y al menos 500 pg/mL por encima de los 75 años. Para el BNP se utiliza un umbral de 35 pg/mL, sin valores específicos por edad.
La edad, la fibrilación auricular y la enfermedad renal pueden aumentar estos marcadores; la obesidad, en cambio, puede hacer que sean más bajos de lo esperado. Su interpretación se explica con más detalle en la guía sobre BNP y NT-proBNP en la insuficiencia cardíaca.
La radiografía de tórax puede mostrar congestión pulmonar, derrames pleurales o cardiomegalia y, al mismo tiempo, ayudar a identificar causas pulmonares alternativas de la disnea. Una radiografía normal no descarta la insuficiencia cardíaca.
El ecocardiograma transtorácico es la prueba de imagen fundamental. Permite evaluar las dimensiones de las cavidades cardíacas, la función de los ventrículos, las válvulas, la presión pulmonar estimada, el movimiento de las paredes y numerosos parámetros de la función diastólica. También mide la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, pero el diagnóstico no se reduce a este número.
En las ESC 2026, la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida incluye a los pacientes sintomáticos con una FE inferior al 50%. Sin embargo, una fracción de eyección de al menos el 50% no descarta la enfermedad: en la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada se requieren otras evidencias de alteración de la estructura o función cardíaca y aumento de las presiones de llenado.
El ecocardiograma también ayuda a identificar una posible causa, por ejemplo una valvulopatía importante, secuelas de isquemia o alteraciones compatibles con una miocardiopatía. Por eso no se utiliza únicamente para decir si la FE es "baja o normal", sino para construir una imagen completa del funcionamiento del corazón.
Después de las pruebas iniciales puede ser necesario estudiar con mayor detalle la causa. La resonancia magnética cardíaca permite caracterizar mejor el miocardio y puede ser útil, por ejemplo, ante la sospecha de miocarditis, miocardiopatías o enfermedades infiltrativas. La evaluación de las arterias coronarias mediante TC coronaria o coronariografía puede estar indicada cuando se sospecha una cardiopatía isquémica relevante.
Las pruebas de esfuerzo, la prueba cardiopulmonar, la monitorización del ritmo, la ecocardiografía de estrés y, en casos seleccionados, el cateterismo cardíaco derecho pueden utilizarse cuando es necesario aclarar la capacidad funcional, las arritmias, la isquemia o las presiones intracardíacas.
Estas pruebas no se realizan automáticamente en todos los pacientes. La elección depende de los resultados ya obtenidos, de la edad, de las comorbilidades y, sobre todo, de la cuestión clínica que debe resolverse. El objetivo no es acumular pruebas, sino confirmar el síndrome e identificar su causa tratable.
Una de las situaciones más complejas es la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada. El paciente puede tener una FE aparentemente normal y síntomas que se solapan con obesidad, enfermedad broncopulmonar, desacondicionamiento u otras afecciones. Además, los péptidos natriuréticos pueden ser relativamente bajos en algunas personas, especialmente en presencia de obesidad.
Cuando la sospecha sigue siendo alta a pesar de unas pruebas iniciales no concluyentes, la evaluación especializada puede requerir un análisis ecocardiográfico más profundo y, en casos seleccionados, pruebas durante el ejercicio o mediciones hemodinámicas invasivas.
Por tanto, el principio práctico es sencillo: una prueba normal no siempre cierra el proceso si los síntomas y la historia clínica siguen siendo muy sugestivos. Del mismo modo, un BNP alto o una fracción de eyección reducida no explican automáticamente la causa: el resultado siempre debe interpretarse en el contexto global.
¿Cuál es la prueba principal para diagnosticar la insuficiencia cardíaca?
El ecocardiograma transtorácico es la prueba de imagen central porque evalúa la estructura y la función del corazón, la fracción de eyección, las válvulas y otros parámetros. Sin embargo, el diagnóstico no depende de una sola prueba e integra síntomas, exploración, péptidos natriuréticos y otros estudios.
¿Un electrocardiograma normal descarta la insuficiencia cardíaca?
No. Un ECG normal hace menos probables algunas formas, sobre todo la insuficiencia cardíaca con función sistólica reducida, pero no descarta todas las formas de insuficiencia cardíaca, en particular las que presentan fracción de eyección preservada.
¿Un BNP o NT-proBNP altos significan con certeza insuficiencia cardíaca?
No. Los valores elevados aumentan la probabilidad de insuficiencia cardíaca, pero también pueden deberse a edad avanzada, fibrilación auricular, enfermedad renal, valvulopatías, hipertensión pulmonar y otras afecciones. Deben interpretarse en el contexto clínico.
¿Se puede tener insuficiencia cardíaca con una fracción de eyección normal?
Sí. En la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, la FE es de al menos el 50%, pero existen síntomas o signos compatibles y otras evidencias de alteración estructural o funcional cardíaca y aumento de las presiones de llenado.
¿Cuándo son necesarias la resonancia magnética, la coronariografía u otras pruebas?
Son pruebas de segundo nivel utilizadas cuando es necesario aclarar la causa de la insuficiencia cardíaca, la posible presencia de isquemia, miocardiopatías, miocarditis, enfermedades infiltrativas, valvulopatías o cuando el diagnóstico sigue siendo incierto después de los estudios iniciales.
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