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Endocarditis: cuáles son los síntomas
y cuándo sospecharla

La endocarditis infecciosa es una infección del endocardio que afecta principalmente a las válvulas cardíacas y, en algunos casos, a material protésico o dispositivos intracardíacos. Puede comenzar de forma repentina o desarrollarse lentamente, y precisamente por ello no existe un único síntoma que permita reconocerla por uno mismo.
El signo más frecuente es la fiebre, a menudo acompañada de escalofríos, cansancio, sudoración nocturna, dolores musculares o articulares y pérdida de apetito. La sospecha adquiere mayor importancia cuando estos trastornos no tienen una explicación clara y aparecen en una persona con factores de riesgo, por ejemplo una prótesis valvular, una endocarditis previa o determinadas cardiopatías.

Los síntomas y signos que pueden aparecer incluyen:


Estos trastornos son poco específicos: la gripe, otras infecciones y numerosas afecciones no cardíacas pueden provocar síntomas similares. Por tanto, la endocarditis no se diagnostica a partir de los síntomas, sino mediante una valoración médica que, cuando la sospecha es concreta, incluye sobre todo hemocultivos e imagen cardíaca. La monografía sobre la endocarditis infecciosa profundiza en la enfermedad, mientras que esta guía se centra en lo que el paciente puede notar y en cuándo el cuadro merece una valoración rápida.

Cuáles son los síntomas más comunes de la endocarditis

La fiebre es la manifestación más común, pero no debe imaginarse necesariamente como una temperatura muy elevada. Puede ser continua, intermitente o moderada y asociarse a escalofríos, sudoración nocturna y una sensación general de malestar. En el registro europeo EURO-ENDO la fiebre estaba presente en aproximadamente tres cuartas partes de los pacientes en el momento de la presentación, mientras que las guías subrayan que las formas subagudas o crónicas pueden cursar con febrícula o incluso sin fiebre.
También son frecuentes el cansancio, la pérdida de energía, la disminución del apetito, los dolores musculares o articulares y la pérdida de peso. Considerados de forma aislada, estos síntomas no indican endocarditis; adquieren mayor significado si persisten sin una causa evidente o si aparecen en una persona perteneciente a una categoría de riesgo.

Cuando la infección interfiere con el funcionamiento de una válvula cardíaca puede aparecer disnea, inicialmente durante los esfuerzos y, en los cuadros más importantes, también en reposo. Pueden asociarse hinchazón de los tobillos y las piernas, aumento rápido de peso por retención de líquidos, dificultad para respirar al estar acostado o despertares nocturnos por falta de aire. Son signos que pueden indicar insuficiencia cardíaca y requieren una valoración oportuna.
El médico también puede detectar un soplo cardíaco nuevo o modificado, pero se trata de un hallazgo de la exploración física y no de un síntoma que el paciente pueda reconocer de forma fiable.

Endocarditis aguda y subaguda: por qué los síntomas pueden ser muy diferentes

Algunas endocarditis presentan una evolución aguda: la fiebre es elevada, el paciente adquiere rápidamente un aspecto de enfermedad grave y pueden desarrollarse en poco tiempo complicaciones cardíacas, neurológicas o sépticas. Staphylococcus aureus es uno de los microorganismos que puede producir cuadros agresivos, incluso sobre válvulas previamente normales.
Otras formas evolucionan, en cambio, de manera subaguda. La temperatura puede permanecer apenas por encima de lo normal durante semanas y predominan el cansancio, la sudoración, la pérdida de peso, los dolores difusos o un empeoramiento gradual de la capacidad para realizar las actividades habituales. Esta evolución lenta puede hacer que los trastornos se atribuyan a una infección vírica, a la edad, al estrés o a otras enfermedades, retrasando su reconocimiento.

En las personas mayores y en las inmunodeprimidas la presentación puede ser todavía menos característica. Por tanto, la ausencia de fiebre alta no excluye la endocarditis cuando existen elementos clínicos que la hacen plausible.
También la presencia de una prótesis valvular, de una válvula transcatéter o de un dispositivo cardíaco puede modificar el cuadro. En estos pacientes, una fiebre persistente sin un foco evidente, sobre todo si se asocia a debilidad, disnea o alteraciones de los análisis de sangre, merece especial atención.

Qué signos pueden indicar una complicación

La endocarditis puede dañar una válvula y provocar insuficiencia cardíaca, o bien fragmentos de una vegetación infectada pueden desprenderse y alcanzar otros órganos a través de la sangre. Por este motivo, en algunos pacientes el primer signo evidente no es la fiebre, sino una complicación.
Una embolia cerebral puede manifestarse con debilidad o pérdida de sensibilidad súbita en un lado del cuerpo, dificultad para hablar, asimetría facial, trastornos visuales o alteración del nivel de conciencia. Son síntomas compatibles con un ictus y requieren llamar inmediatamente al 112 o 118, con independencia de la causa.

En la endocarditis del corazón derecho, más frecuente en algunos contextos como el consumo de drogas por vía inyectable o las infecciones de dispositivos intravasculares, el material infectado puede embolizar hacia los pulmones. Pueden aparecer falta de aire, dolor torácico, tos o sangre en el esputo. En las formas del corazón izquierdo, los émbolos pueden alcanzar, además del cerebro, el bazo, los riñones o las extremidades y provocar dolor súbito o trastornos específicos del órgano afectado.
Las manifestaciones cutáneas clásicas descritas en los manuales, como las lesiones de Janeway, los nódulos de Osler, las petequias o las hemorragias en astilla bajo las uñas, hoy no están presentes en la mayoría de los pacientes. Pueden ser indicios útiles para el médico, pero su ausencia no tranquiliza y su presencia no permite realizar un diagnóstico por uno mismo.

Cuándo sospechar realmente una endocarditis y cuándo solicitar valoración

Una fiebre común en una persona sin factores de riesgo se debe con mucha mayor frecuencia a otras causas. La sospecha de endocarditis aumenta cuando la fiebre es persistente o no tiene un origen claro y se asocia a condiciones predisponentes. Entre ellas se incluyen una endocarditis previa, una prótesis valvular, material utilizado para una reparación valvular, algunas cardiopatías congénitas, determinadas valvulopatías, dispositivos cardíacos, hemodiálisis, catéteres vasculares o consumo de sustancias por vía inyectable.
En una persona de alto riesgo, la fiebre o los escalofríos de nueva aparición sin una explicación evidente deberían llevar a contactar rápidamente con el médico o con el centro cardiológico de referencia. Las guías ESC recomiendan que estos pacientes indiquen expresamente que presentan riesgo de endocarditis, porque ante una sospecha clínica puede ser importante realizar los hemocultivos antes de iniciar antibióticos empíricos.

No es útil tomar antibióticos sobrantes de tratamientos anteriores ni iniciarlos por cuenta propia «por seguridad»: además de los posibles efectos adversos, un tratamiento iniciado antes de las extracciones puede dificultar la identificación del microorganismo responsable. Si el cuadro es compatible con una infección importante, la decisión sobre los antibióticos debe ser médica.
En cambio, es necesario recurrir a urgencias si aparecen dificultad respiratoria grave, pérdida de conciencia, signos de ictus, dolor torácico intenso, confusión importante o un rápido empeoramiento del estado general. En estas situaciones no se debe esperar a una consulta programada.

Preguntas frecuentes sobre los síntomas de la endocarditis

¿Cuál es el síntoma más común de la endocarditis?
La fiebre es el signo más frecuente, pero puede ser alta, leve o intermitente. Por sí sola no permite distinguir la endocarditis de las numerosas otras causas de fiebre.
¿Se puede tener endocarditis sin fiebre?
Sí. Algunas formas subagudas y algunos pacientes mayores o inmunodeprimidos pueden presentar febrícula o ninguna fiebre evidente. Pueden predominar el cansancio, la disnea, la pérdida de peso o las complicaciones embólicas.

¿Con qué rapidez aparecen los síntomas?
No existe un tiempo único. Las formas agudas pueden empeorar en el transcurso de pocos días, mientras que las subagudas pueden evolucionar durante semanas con síntomas inicialmente poco definidos.
¿Una fiebre después de un tratamiento dental significa endocarditis?
No. En la gran mayoría de los casos, una fiebre después de un procedimiento odontológico tiene otras explicaciones. Sin embargo, una fiebre persistente sin una causa clara en una persona con alto riesgo de endocarditis merece una valoración médica rápida, sobre todo después de un procedimiento invasivo o en presencia de otros síntomas.

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