Sfondo Header
L'angolo del dottorino
Buscar en el sitio... Búsqueda avanzada
✖

Después de una endocarditis:
controles, prevención de recurrencias y vida cotidiana

El final del tratamiento antibiótico no coincide con el final de los controles. Después de una endocarditis infecciosa es necesario verificar que la infección haya sido erradicada, controlar la función de las válvulas y del corazón y reducir el riesgo de un nuevo episodio. De hecho, quien ya ha tenido una endocarditis sigue siendo una persona de alto riesgo durante toda la vida.
La señal que no debe infravalorarse es, sobre todo, una nueva fiebre o febrícula sin causa clara, en particular si se acompaña de escalofríos, sudoración, cansancio marcado u otros signos de infección. En esta situación conviene contactar rápidamente con el médico y, cuando el cuadro lo permita, obtener hemocultivos antes de iniciar antibióticos empíricos.

Después del alta son especialmente importantes:


La endocarditis infecciosa puede dejar consecuencias muy diferentes de una persona a otra. Algunos pacientes se recuperan sin secuelas valvulares importantes, mientras que otros deben continuar el seguimiento por insuficiencia valvular, prótesis, insuficiencia cardíaca o complicaciones del episodio agudo. Por ello, la vida después de una endocarditis no sigue un calendario igual para todos.

Qué controles se necesitan después del alta

El seguimiento se establece en función de la válvula afectada, el microorganismo, una posible intervención quirúrgica, la presencia de material protésico y las complicaciones sufridas durante el ingreso. Las guías recomiendan una vigilancia clínica estrecha, sobre todo en el primer período después del tratamiento, porque pueden aparecer recurrencias, empeoramiento de la función valvular o signos de insuficiencia cardíaca.
Al final del tratamiento antimicrobiano se realiza generalmente un control clínico y cardiológico, a menudo con ecocardiografía, para disponer de un nuevo punto de referencia después de la fase aguda. Las ESC 2023 también indican la realización de hemocultivos después de completar los antibióticos.

En los controles posteriores pueden repetirse el ecocardiograma y los análisis de sangre cuando el cuadro lo requiera. La frecuencia no debe convertirse en un esquema rígido: una persona con insuficiencia valvular residual importante o con una prótesis necesita un seguimiento diferente al de quien se ha recuperado sin daños estructurales significativos.
El seguimiento también sirve para valorar una posible anemia, la función renal, la tolerancia a los fármacos, el estado nutricional y la recuperación física. Después de una cirugía cardíaca se añaden los controles específicos relacionados con la intervención y con la válvula reparada o sustituida.

Recurrencia: cuándo una nueva fiebre debe hacer pensar de nuevo en una endocarditis

La endocarditis puede reaparecer. Generalmente se distingue entre recaída, es decir, una reaparición debida al mismo microorganismo y por tanto potencialmente relacionada con la persistencia del foco inicial, y reinfección, debida a un nuevo microorganismo. En las series contemporáneas, una recurrencia afecta a una minoría de los supervivientes, pero el riesgo es lo bastante importante como para justificar atención a los nuevos síntomas.
En una gran cohorte prospectiva, aproximadamente el 5,7% de los pacientes seguidos después del alta desarrolló un segundo episodio. Este dato no permite predecir el riesgo individual, que depende de numerosos factores, pero muestra por qué una endocarditis previa no debe considerarse un acontecimiento completamente cerrado una vez terminados los antibióticos.

Una nueva fiebre, escalofríos, sudoración nocturna, debilidad marcada u otros signos de infección requieren una valoración rápida. Esto no significa que cada episodio febril sea una nueva endocarditis: la gripe, las infecciones urinarias, respiratorias y muchas otras afecciones siguen siendo mucho más frecuentes. Sin embargo, el antecedente de endocarditis modifica el umbral con el que deben evaluarse estos síntomas.
Cuando la situación clínica lo permite, es importante obtener hemocultivos antes de los antibióticos. Iniciar por cuenta propia un antibiótico sobrante de un tratamiento anterior puede reducir la probabilidad de identificar el microorganismo y complicar el proceso diagnóstico.

Dentista, higiene oral y profilaxis antibiótica después de una endocarditis

Una endocarditis previa sitúa al paciente entre las categorías de alto riesgo para las que la prevención odontológica adquiere una importancia especial. La medida más útil en la vida cotidiana no es tomar antibióticos con frecuencia, sino mantener las encías y los dientes en buenas condiciones y realizar controles odontológicos regulares. Para quien ha tenido una endocarditis y, por tanto, pertenece a los pacientes de alto riesgo, las ESC recomiendan seguimiento y limpieza dental profesional al menos dos veces al año. Las caries, la periodontitis y los focos dentales deben tratarse antes de que se conviertan en problemas crónicos.
La higiene oral diaria reduce la frecuencia de las inflamaciones gingivales y de las bacteriemias relacionadas con actividades habituales como la masticación y el cepillado. Por ello, las guías insisten en la salud oral como parte de la prevención a largo plazo.

Quien ya ha tenido una endocarditis también pertenece a los pacientes para los que se recomienda profilaxis antibiótica antes de determinados procedimientos dentales invasivos, en particular aquellos que manipulan el tejido gingival o la región periapical del diente o perforan la mucosa oral. Esto no significa tomar antibióticos antes de cualquier visita, radiografía o tratamiento odontológico.
La distinción entre procedimientos que requieren o no profilaxis se explica en la guía dedicada a la profilaxis de la endocarditis en el dentista. Es útil comunicar siempre al dentista el episodio previo y llevar consigo la documentación cardiológica actualizada.

Piel, infecciones, tatuajes y otras precauciones en la vida cotidiana

La prevención también afecta a la piel. Las heridas, infecciones cutáneas, abscesos y otros posibles focos deben tratarse correctamente y no descuidarse. Las recomendaciones europeas subrayan la importancia de una buena higiene cutánea e invitan a evitar procedimientos que aumenten innecesariamente el riesgo de bacteriemia o infección, incluidos los tatuajes y los piercings.
No es necesario vivir evitando los contactos sociales normales: la endocarditis no es una enfermedad contagiosa que se transmita por la cercanía a otra persona. El problema es la entrada de microorganismos en la sangre de una persona predispuesta, no el simple contacto cotidiano.

En caso de infección respiratoria, urinaria, cutánea o dental, no es apropiado tomar antibióticos de forma preventiva únicamente por haber tenido una endocarditis. Los antibióticos deben utilizarse cuando estén indicados para la infección específica y según prescripción, evitando tanto tratamientos innecesarios como retrasos cuando una infección real requiere tratamiento.
Es útil informar a los profesionales sanitarios del antecedente de endocarditis antes de procedimientos invasivos. Esto permite valorar correctamente el riesgo en el contexto del procedimiento y de las demás afecciones cardíacas presentes.

Actividad física, cansancio y vuelta a la vida normal

La recuperación después de una endocarditis puede requerir tiempo. Semanas de infección, hospitalización, cirugía, pérdida de masa muscular y reducción de la actividad pueden dejar cansancio y debilidad incluso cuando la infección se ha curado. Las guías fomentan una movilización y una rehabilitación adecuadas, adaptadas a las condiciones cardíacas y a una posible intervención de cirugía cardíaca.
No existe un número de semanas válido para todos antes de volver al deporte o a un trabajo físicamente exigente. Importan la función ventricular, la gravedad de una posible insuficiencia valvular, la presencia de arritmias, la intervención realizada, la cicatrización del esternón y el grado de desacondicionamiento.

Por tanto, la vuelta a las actividades debería ser progresiva. Una nueva disnea, hinchazón de las piernas, palpitaciones persistentes, dolor torácico, síncope o una clara disminución de la capacidad de ejercicio requieren una nueva valoración en lugar de atribuirse automáticamente a la convalecencia.
El tratamiento farmacológico también puede cambiar después del episodio: anticoagulantes, fármacos para la insuficiencia cardíaca u otros tratamientos dependen del tipo de válvula, de la posible prótesis y de las condiciones residuales. No deben suspenderse ni modificarse por el mero hecho de que la infección haya terminado.

Preguntas frecuentes después de una endocarditis

¿La endocarditis puede volver?
Sí. Puede tratarse de una recaída relacionada con el mismo microorganismo o de una nueva infección causada por un germen diferente. El riesgo no es elevado en la mayoría de los pacientes, pero es mayor que en quienes nunca han tenido endocarditis.
¿Una fiebre significa que la endocarditis ha vuelto?
No. La fiebre tiene muchísimas causas. Sin embargo, después de una endocarditis, una fiebre persistente o no explicada debe evaluarse más rápidamente y puede requerir hemocultivos antes de los antibióticos.

¿Necesito antibiótico cada vez que voy al dentista?
No. Una endocarditis previa es una indicación de profilaxis para procedimientos dentales invasivos específicos, no para cada visita o maniobra odontológica.
¿Puedo volver a hacer deporte?
A menudo sí, pero la vuelta debe ser gradual y depende de las consecuencias cardíacas del episodio y de una posible intervención. Es el cardiólogo quien debe definir cuándo y con qué límites reanudar la actividad.
¿Durante cuánto tiempo tengo que hacer controles?
El seguimiento cardiológico continúa a lo largo del tiempo, sobre todo si persisten una valvulopatía, una prótesis u otras consecuencias. La intensidad y la frecuencia de los controles se personalizan.

Bibliografía
  1. DeSimone DC, Marks L, Dayer MJ, et al. Infective Endocarditis: Diagnosis, Antibiotic Therapy, and Management: A Scientific Statement From the American Heart Association. Circulation. Published online September 8, 2026. doi:10.1161/CIR.0000000000001466.
  2. Delgado V, Ajmone Marsan N, de Waha S, et al. 2023 ESC Guidelines for the management of endocarditis. European Heart Journal. 2023;44(39):3948-4042. doi:10.1093/eurheartj/ehad193.
  3. European Society of Cardiology Scientific Document Group. Correction to: 2023 ESC Guidelines for the management of endocarditis. European Heart Journal. 2025;46(11):1082. doi:10.1093/eurheartj/ehae877.
  4. Calderón-Parra J, Kestler M, Ramos-Martínez A, et al. Clinical Factors Associated with Reinfection versus Relapse in Infective Endocarditis: Prospective Cohort Study. Journal of Clinical Medicine. 2021;10(4):748. doi:10.3390/jcm10040748.
  5. Li M, Kim JB, Sastry BKS, Chen M. Infective endocarditis. Lancet. 2024;404(10450):377-392.
  6. Holland TL, Baddour LM, Bayer AS, Hoen B, Miro JM, Fowler VG Jr. Infective endocarditis. Nature Reviews Disease Primers. 2016;2:16059. doi:10.1038/nrdp.2016.59.
  7. Cahill TJ, Prendergast BD. Infective endocarditis. Lancet. 2016;387(10021):882-893. doi:10.1016/S0140-6736(15)00067-7.
  8. Bumm CV, Folwaczny M. Infective endocarditis and oral health: a Narrative Review. Cardiovascular Diagnosis and Therapy. 2021;11(6):1403-1415. doi:10.21037/cdt-20-908.
  9. Thoresen T, Jordal S, Lie SA, et al. Infective endocarditis: association between origin of causing bacteria and findings during oral infection screening. BMC Oral Health. 2022;22:491. doi:10.1186/s12903-022-02509-3.
  10. Vähäsarja N, Lund B, Ternhag A, et al. Infective Endocarditis Among High-risk Individuals Before and After the Cessation of Antibiotic Prophylaxis in Dentistry: A National Cohort Study. Clinical Infectious Diseases. 2022;75(7):1171-1178. doi:10.1093/cid/ciac095.

Aviso informativo: la información contenida en esta página tiene exclusivamente fines informativos y divulgativos y no sustituye el asesoramiento, el diagnóstico ni el tratamiento de un médico. En caso de necesidad, consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.

Transparencia sobre inteligencia artificial: esta página ha sido elaborada con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, utilizadas como ayuda en la producción y elaboración de los contenidos.