Sfondo Header
L'angolo del dottorino
Buscar en el sitio... Búsqueda avanzada
✖

Infarto silencioso:
qué es y cómo puede detectarse

Un infarto silencioso es un infarto de miocardio que se produce sin ser reconocido en el momento en que ocurre. La persona puede no notar síntomas, o puede presentar molestias leves o poco características, como cansancio, falta de aire, náuseas, debilidad o una molestia torácica leve, y atribuirlas a otras causas. Por tanto, el episodio se descubre posteriormente, por ejemplo durante un electrocardiograma o una prueba de imagen cardíaca.
«Silencioso» no significa inocuo. Si se ha producido un verdadero infarto de miocardio, una parte del músculo cardíaco ha sufrido necrosis aunque no se haya manifestado el cuadro clásico. Por ello, un diagnóstico de infarto previo no reconocido debe interpretarse en el contexto de la historia clínica y del riesgo cardiovascular global.

Un infarto no reconocido puede detectarse de diferentes maneras:


El infarto silencioso no debe confundirse con la isquemia miocárdica silente. En la isquemia silente, el corazón recibe temporalmente menos sangre y oxígeno sin provocar síntomas percibidos, pero no necesariamente existe necrosis miocárdica. En el infarto, en cambio, se ha producido daño celular. Ambas condiciones pueden estar relacionadas, pero no son sinónimos.

Qué significa realmente «infarto silencioso»

El término se utiliza a menudo como sinónimo de infarto no reconocido. No significa necesariamente que durante el episodio no haya ocurrido nada perceptible. Algunas personas son completamente asintomáticas; otras recuerdan, solo después del diagnóstico, un episodio de malestar, presión torácica leve, disnea, náuseas, sudoración, cansancio inusual o dolor en la espalda, los brazos, el cuello o la mandíbula que no se había interpretado como un posible problema cardíaco.
Por este motivo, la definición es en gran medida retrospectiva: se documenta que en el pasado se produjo un infarto, pero en el momento del episodio no se había establecido el diagnóstico. Las estimaciones de frecuencia varían mucho entre los estudios porque dependen de la edad y del riesgo de la población estudiada y, sobre todo, del método utilizado para buscar el daño, por ejemplo ECG seriados o resonancia magnética cardíaca.

Algunos grupos pueden tener una mayor probabilidad de presentar manifestaciones poco evidentes. La diabetes, especialmente cuando existe neuropatía autonómica, puede reducir la percepción del dolor isquémico; también en las personas mayores los síntomas pueden ser menos específicos. Sin embargo, esto no permite identificar quién tendrá un infarto silencioso: el episodio también puede producirse en personas sin diabetes y no existe un perfil sintomático único.

Qué síntomas pueden haberse infravalorado

Cuando un infarto no se reconoce, a menudo el problema no es la ausencia absoluta de cualquier molestia, sino el hecho de que las señales hayan sido leves, breves, inusuales o interpretadas de otra manera. Una molestia en el centro del pecho puede confundirse con reflujo o indigestión; la falta de aire, con cansancio; las náuseas y la sudoración, con un trastorno gastrointestinal; una debilidad repentina, con fatiga.
No es posible, pasado un tiempo, establecer que un episodio antiguo fuera con certeza un infarto basándose únicamente en el recuerdo de los síntomas. Muchas molestias frecuentes pueden tener causas no cardíacas. Sin embargo, si una prueba posterior sugiere un infarto previo, el médico reconstruye la historia clínica buscando posibles episodios compatibles y comparando, cuando están disponibles, ECG antiguos y otras pruebas.

Si hay síntomas compatibles con un infarto ahora, no hay que esperar para ver si se trata de una forma «silenciosa». Un dolor o una presión torácica nuevos, especialmente si son prolongados o se asocian con disnea, sudoración, náuseas, debilidad o dolor irradiado, requieren una valoración urgente. En este caso se aplican las mismas indicaciones descritas en la guía sobre los síntomas del infarto.

Cómo se descubre un infarto ocurrido en el pasado

El electrocardiograma puede mostrar ondas Q patológicas u otros hallazgos compatibles con un infarto previo, especialmente si el trazado se compara con ECG más antiguos. Sin embargo, un único ECG no es perfecto: algunos infartos no dejan los signos electrocardiográficos clásicos y, por el contrario, alteraciones de la conducción, errores en la colocación de los electrodos u otras condiciones pueden simular cambios sospechosos. Por este motivo, las recomendaciones internacionales indican que una nueva posible evidencia electrocardiográfica de infarto previo debe confirmarse e interpretarse clínicamente.
Las pruebas de imagen pueden aportar información adicional. La ecocardiografía y las técnicas de perfusión pueden mostrar alteraciones regionales compatibles con un daño isquémico. La resonancia magnética cardíaca con realce tardío de gadolinio es especialmente útil para identificar y caracterizar una cicatriz miocárdica, y a menudo permite distinguir su patrón isquémico del de otras patologías.

La troponina, en cambio, tiene una función diferente. Es fundamental en el diagnóstico de un infarto agudo porque indica un daño miocárdico en curso o reciente y se interpreta junto con los síntomas, el ECG y su variación a lo largo del tiempo. Si el infarto silencioso ocurrió mucho tiempo antes, la troponina puede haber vuelto a los valores basales: una troponina normal hoy no descarta por sí sola un infarto antiguo.
No siempre es posible reconstruir la fecha exacta del episodio. En ocasiones, la comparación con un ECG previo o con pruebas de imagen permite delimitar un intervalo temporal; en otros casos solo se puede concluir que existe una secuela de infarto previo.

Qué ocurre si se diagnostica un infarto silencioso

La primera consecuencia práctica es comprobar que el hallazgo representa realmente un infarto previo y no un falso positivo o una cicatriz de otro origen. El cardiólogo puede integrar ECG, ecocardiograma, resonancia magnética y, cuando esté indicado, pruebas para valorar la presencia y la extensión de la cardiopatía isquémica. También puede ser importante evaluar la función del ventrículo izquierdo y buscar posibles síntomas de angina o de insuficiencia cardíaca que antes hubieran pasado desapercibidos.
Un diagnóstico confirmado modifica el perfil de riesgo cardiovascular. Los estudios observacionales han asociado el infarto no reconocido con una mayor probabilidad de episodios cardiovasculares, insuficiencia cardíaca y mortalidad en comparación con la ausencia de infarto. El riesgo no es idéntico para todos y depende de la extensión de la cicatriz, la función cardíaca, la anatomía coronaria, la edad, la diabetes y otros factores.

El tratamiento no puede decidirse basándose únicamente en la etiqueta de «infarto silencioso». El médico valora la necesidad de tratamientos de prevención secundaria, control de los factores de riesgo, posibles estudios adicionales y, en casos seleccionados, estrategias de revascularización. Es importante no iniciar por cuenta propia aspirina, anticoagulantes u otros medicamentos, porque las indicaciones y los riesgos dependen de cada caso. El manejo de los factores modificables forma parte de la prevención de la cardiopatía isquémica y puede incluir el control de la presión arterial, los lípidos, la diabetes, el tabaquismo, la actividad física y el peso según la indicación clínica.

Preguntas frecuentes sobre el infarto silencioso

¿Se puede tener un infarto sin darse cuenta?
Sí. El episodio puede ser completamente asintomático o provocar molestias leves o inespecíficas que se atribuyen a otras causas y solo posteriormente se reconocen como cardíacas.
¿Cómo se detecta un infarto silencioso?
Puede detectarse mediante un ECG compatible con un infarto previo o mediante pruebas de imagen que muestren una cicatriz con distribución isquémica. La resonancia magnética cardíaca puede detectar cicatrices que no siempre son evidentes en el ECG.
¿Un ECG normal descarta un infarto antiguo?
No. El ECG no identifica todos los infartos previos. Si existe una sospecha clínica, puede ser necesario integrar este dato con otras pruebas.

¿El infarto silencioso es más frecuente en la diabetes?
Diversos estudios han observado una mayor frecuencia en las personas con diabetes, pero el fenómeno no es exclusivo de la diabetes y también puede producirse en su ausencia.
¿Un infarto silencioso es menos grave?
No. La ausencia de síntomas reconocidos no hace irrelevante el daño miocárdico. Un diagnóstico confirmado se asocia con un aumento del riesgo cardiovascular y requiere una valoración adecuada.

Bibliografía
  1. Thygesen K, Alpert JS, Jaffe AS, et al. Fourth universal definition of myocardial infarction (2018). European Heart Journal. 2019;40(3):237-269. doi:10.1093/eurheartj/ehy462.
  2. Valensi P, Lorgis L, Cottin Y. Prevalence, incidence, predictive factors and prognosis of silent myocardial infarction: a review of the literature. Archives of Cardiovascular Diseases. 2011;104(3):178-188. doi:10.1016/j.acvd.2010.11.013.
  3. Schelbert EB, Cao JJ, Sigurdsson S, et al. Prevalence and Prognosis of Unrecognized Myocardial Infarction Determined by Cardiac Magnetic Resonance in Older Adults. JAMA. 2012;308(9):890-896. doi:10.1001/2012.jama.11089.
  4. Zhang ZM, Rautaharju PM, Prineas RJ, et al. Race and Sex Differences in the Incidence and Prognostic Significance of Silent Myocardial Infarction in the Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC) Study. Circulation. 2016;133(22):2141-2148. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.115.021177.
  5. Qureshi WT, Zhang ZM, Chang PP, et al. Silent Myocardial Infarction and Long-Term Risk of Heart Failure: The ARIC Study. Journal of the American College of Cardiology. 2018;71(1):1-8. doi:10.1016/j.jacc.2017.10.071.
  6. Amier RP, Smulders MW, van der Flier WM, et al. Long-Term Prognostic Implications of Previous Silent Myocardial Infarction in Patients Presenting With Acute Myocardial Infarction. JACC: Cardiovascular Imaging. 2018;11(12):1773-1781. doi:10.1016/j.jcmg.2018.02.009.
  7. Arenja N, Mueller C, Ehl NF, et al. Prevalence, extent, and independent predictors of silent myocardial infarction. American Journal of Medicine. 2013;126(6):515-522. doi:10.1016/j.amjmed.2012.11.028.
  8. Yang Z, Fu H, Li H, et al. Late gadolinium enhancement is a risk factor for major adverse cardiac events in unrecognised myocardial infarction without apparent symptoms: a meta-analysis. Clinical Radiology. 2021;76(1):79.e1-79.e11. doi:10.1016/j.crad.2020.07.038.
  9. Kannel WB, Abbott RD. Incidence and prognosis of unrecognized myocardial infarction. An update on the Framingham study. New England Journal of Medicine. 1984;311(18):1144-1147. doi:10.1056/NEJM198411013111802.
  10. Vrints C, Andreotti F, Koskinas KC, et al. 2024 ESC Guidelines for the management of chronic coronary syndromes. European Heart Journal. 2024;45(36):3415-3537. doi:10.1093/eurheartj/ehae177.

Aviso informativo: la información contenida en esta página tiene exclusivamente fines informativos y divulgativos y no sustituye el asesoramiento, el diagnóstico ni el tratamiento de un médico. En caso de necesidad, consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.

Transparencia sobre inteligencia artificial: esta página ha sido elaborada con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial, utilizadas como ayuda en la producción y elaboración de los contenidos.