La coronariografía, o angiografía coronaria, es una prueba invasiva que permite visualizar directamente las arterias coronarias mediante un catéter introducido en una arteria, habitualmente desde la muñeca o la ingle, y la inyección de un medio de contraste yodado. Se utiliza cuando es necesario definir con precisión la presencia y la extensión de estrechamientos u oclusiones de las coronarias y, en determinadas situaciones, puede ir seguida en la misma sesión de una angioplastia.
La preparación no consiste simplemente en presentarse en ayunas: antes de la prueba es especialmente importante seguir las instrucciones del centro, comunicar todos los fármacos que se toman, posibles reacciones previas al contraste, diabetes, enfermedades renales y otras condiciones relevantes. No deben suspenderse anticoagulantes, antiagregantes o fármacos para la diabetes por iniciativa propia.
Antes de la prueba es útil comprobar que se dispone de:
La coronariografía forma parte del estudio invasivo de la cardiopatía isquémica, pero no es necesaria en todas las personas con dolor torácico o sospecha de enfermedad coronaria. La elección depende del contexto clínico, de las pruebas ya realizadas, del riesgo estimado y de la posibilidad de que el resultado modifique el tratamiento.
En los días previos, el centro puede solicitar análisis de sangre para comprobar la hemoglobina, la coagulación y, sobre todo, la función renal, porque el medio de contraste yodado se elimina principalmente a través de los riñones. Quien tenga una enfermedad renal, haya presentado un empeoramiento reciente de la función renal o tenga otros factores de riesgo debe comunicarlo: el equipo puede adaptar la estrategia, la cantidad de contraste y las medidas preventivas.
Es igualmente importante informar de posibles reacciones previas a medios de contraste yodados. Una reacción previa no equivale automáticamente a una prohibición absoluta de realizar la prueba, pero puede requerir una valoración específica y, en algunos casos, medidas preventivas.
Para los fármacos no existe una lista universal de medicamentos que deban suspenderse. Anticoagulantes como warfarina, apixabán, rivaroxabán, dabigatrán o edoxabán pueden requerir una gestión diferente según el riesgo hemorrágico y el procedimiento previsto. También el tratamiento de la diabetes, incluidas la insulina y la metformina, puede requerir instrucciones individuales, sobre todo cuando está previsto ayuno o cuando la función renal está reducida.
Por ello, la regla práctica es sencilla: comunicar con antelación todo lo que se toma y seguir la indicación escrita o verbal del centro. Suspender por iniciativa propia un anticoagulante o un antiagregante puede exponer a riesgos evitables.
También respecto al ayuno, los protocolos pueden variar. Algunos centros permiten beber agua y, en determinadas circunstancias, incluso un desayuno ligero; otros exigen varias horas sin alimentos, especialmente si está prevista sedación o si el procedimiento puede convertirse en una intervención. Por tanto, la indicación correcta es la recibida de la estructura que realizará la prueba, no una regla encontrada en internet.
Antes del procedimiento se comprueban además la anamnesis, el consentimiento informado, la presión arterial y los parámetros clínicos. También es útil comunicar un posible embarazo, sangrados recientes, infecciones en curso o cualquier cambio importante del estado de salud ocurrido después de la cita.
La coronariografía se realiza en una sala de hemodinámica. El paciente suele estar despierto; puede administrarse una sedación ligera si es necesario. Después de la desinfección se practica anestesia local en el punto de acceso, con mayor frecuencia la arteria radial en la muñeca o, en situaciones seleccionadas, la arteria femoral en la ingle. Actualmente se prefiere con frecuencia el acceso radial porque reduce las complicaciones hemorrágicas relacionadas con el lugar de punción, aunque no es adecuado para todas las situaciones.
A través de la arteria se introduce un catéter fino y se guía hasta el origen de las coronarias bajo control radiológico. El catéter no se introduce en el músculo cardíaco y su avance por el interior de los vasos normalmente no se percibe como dolor.
Cuando el contraste se inyecta en las coronarias se registran imágenes radiográficas desde diferentes ángulos. Algunas personas perciben durante unos segundos calor generalizado, náuseas o una sensación inusual; durante toda la prueba se monitorizan el ritmo cardíaco, la presión arterial y la oxigenación. Cualquier dolor torácico, dificultad respiratoria, picor u otra molestia debe comunicarse inmediatamente al personal.
Una coronariografía exclusivamente diagnóstica puede ser relativamente breve, pero la duración varía según la anatomía, la facilidad de acceso y las posibles evaluaciones adicionales. En presencia de estenosis de significado incierto, el cardiólogo intervencionista puede utilizar mediciones fisiológicas o técnicas de imagen intracoronaria para decidir si una lesión debe tratarse.
El informe puede mostrar coronarias sin estrechamientos significativos, placas no obstructivas, una o más estenosis o una oclusión. El significado de una estenosis no depende únicamente del porcentaje visible en la angiografía: importan la localización, la extensión de la enfermedad, el territorio miocárdico afectado, los síntomas y, cuando sea necesario, la demostración de que esa lesión limita realmente el flujo.
Por ello, encontrar una estenosis no significa colocar automáticamente un stent. En algunos casos, la mejor opción es optimizar el tratamiento médico; en otros está indicada una revascularización miocárdica mediante angioplastia o bypass coronario.
Si ya se ha discutido y autorizado la posibilidad de una intervención, una coronariografía puede ir seguida inmediatamente de una angioplastia con implante de stent. En otros casos, el equipo puede preferir detenerse en el diagnóstico y discutir posteriormente las alternativas, especialmente cuando la anatomía es compleja o cuando es necesario comparar PCI y cirugía.
La guía sobre el stent coronario describe por separado cómo se realiza la angioplastia y qué tratamientos son necesarios después del implante.
Al finalizar, se retira el catéter y el punto de acceso debe comprimirse o cerrarse para obtener la hemostasia. Después de un acceso radial suele aplicarse un dispositivo compresivo en la muñeca; después de un acceso femoral pueden ser necesarios compresión, un dispositivo de cierre y un periodo más prolongado en cama. Durante la observación se controlan la presión arterial, el pulso, el lugar de punción y el estado general.
Después de una coronariografía diagnóstica no complicada, muchas personas pueden volver a casa el mismo día, pero no es una regla. La observación puede ser más prolongada en caso de acceso femoral, problemas clínicos, alteraciones renales, sangrado, sedación importante o si también se ha realizado una angioplastia.
Un pequeño hematoma o cierta sensibilidad en la zona de punción son frecuentes. El centro proporciona instrucciones sobre la ducha, el vendaje, la actividad física, el levantamiento de pesos y la conducción. Beber con normalidad, cuando no existen restricciones por insuficiencia cardíaca u otros motivos médicos, ayuda a mantener una buena hidratación; en cambio, no resulta útil forzar grandes cantidades de líquido sin indicación.
Requieren una valoración rápida un sangrado que no se detiene con la compresión, una hinchazón que aumenta rápidamente, dolor importante en el lugar de acceso, una mano o una pierna fría/pálida o con alteraciones de la sensibilidad, dificultad respiratoria, desmayo o un empeoramiento general. Un nuevo dolor torácico intenso o compatible con isquemia debe tratarse como una posible emergencia y no atribuirse automáticamente al procedimiento.
¿Hay que estar en ayunas para la coronariografía?
No siempre de la misma manera. Las indicaciones varían según el centro, la sedación y la posibilidad de realizar una intervención. Hay que seguir exactamente las instrucciones recibidas y no prolongar el ayuno por iniciativa propia.
¿Qué fármacos hay que suspender?
Ninguno por iniciativa propia. Los anticoagulantes, los fármacos para la diabetes y otros tratamientos pueden requerir modificaciones individuales; el centro debe conocer la lista completa de los fármacos y proporcionar indicaciones precisas.
¿La coronariografía duele?
El lugar de acceso se anestesia. Se pueden notar presión o molestia y una breve sensación de calor con el contraste, pero cualquier dolor significativo debe comunicarse siempre al personal.
¿Se vuelve a casa el mismo día?
A menudo es posible después de una prueba diagnóstica no complicada, sobre todo con acceso radial, pero la decisión depende de las condiciones clínicas y de lo que se haya realizado durante el procedimiento.
Si se encuentra una estenosis, ¿siempre se coloca un stent?
No. La elección entre tratamiento médico, angioplastia y bypass depende de la anatomía coronaria, del significado de las lesiones y del cuadro global.
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