La miocarditis puede presentarse de formas muy diferentes. Las señales más frecuentes son dolor o molestia en el pecho, falta de aire, cansancio inusual, palpitaciones y menor capacidad para realizar esfuerzos que antes se toleraban bien. En algunos casos pueden aparecer mareos o desmayo; en las formas más graves pueden desarrollarse signos de insuficiencia cardíaca o un empeoramiento rápido del estado general.
Sin embargo, ningún síntoma, considerado de forma aislada, permite diagnosticar una miocarditis. Si aparecen dolor torácico intenso o persistente, dificultad respiratoria marcada, pérdida de conciencia o palpitaciones asociadas a malestar intenso, es necesaria una valoración urgente y puede ser oportuno llamar al 112 o al 118.
Los síntomas que pueden aparecer incluyen:
La miocarditis es una inflamación del músculo cardíaco. Esta guía no describe todas las causas y formas histológicas de la enfermedad: sirve para comprender qué trastornos pueden hacer sospecharla y qué señales no deben ignorarse.
Una de las dificultades de la miocarditis es que no existe un cuadro único. Algunas personas presentan sobre todo dolor torácico, otras notan palpitaciones o trastornos del ritmo y otras desarrollan síntomas de reducción de la función de bomba del corazón. También existen formas con pocos síntomas o que se descubren durante pruebas realizadas por otros motivos.
El dolor en el pecho es una presentación frecuente, sobre todo en las formas agudas. Puede ser opresivo o similar al de un problema coronario; cuando la inflamación también afecta al pericardio puede presentar características diferentes, por ejemplo modificarse con la posición o con la respiración. Sin embargo, solo por el tipo de dolor no es posible establecer con certeza la causa.
El cansancio puede ser muy variable. En algunos casos es simplemente una sensación de debilidad o de recuperación más lenta después de las actividades habituales; en otros se hace evidente porque caminar rápido, subir escaleras o realizar actividades cotidianas provoca falta de aire y fatiga que antes no aparecían.
La fiebre, los dolores musculares, el malestar u otros síntomas de una infección pueden preceder al problema cardíaco, pero no son necesarios para el diagnóstico ni son específicos de la miocarditis.
La falta de aire puede aparecer cuando la inflamación compromete la función del corazón o cuando aumenta la presión dentro de las cavidades cardíacas. Al principio puede ser evidente únicamente durante actividades que requieren esfuerzo; en las formas más importantes puede aparecer con actividades ligeras o incluso en reposo.
Un empeoramiento rápido de la respiración, especialmente si se asocia a dolor torácico, debilidad intensa, palidez o sudoración, requiere una valoración urgente. No se debe atribuir automáticamente la falta de aire a una infección respiratoria recién pasada o a una simple pérdida de entrenamiento.
Cuando se desarrolla insuficiencia cardíaca también pueden aparecer dificultad para respirar al estar tumbado, despertares nocturnos con sensación de falta de aire, hinchazón de los tobillos y las piernas o un aumento de peso en pocos días por acumulación de líquidos. Estos signos no indican necesariamente una miocarditis, pero merecen valoración médica porque pueden señalar un problema cardíaco significativo.
La inflamación del miocardio puede interferir con el sistema eléctrico del corazón. Por ello, algunas personas perciben palpitaciones, sensación de latido muy rápido, latidos irregulares o pausas. No todas las palpitaciones son peligrosas y muchas tienen causas benignas, pero ante una posible miocarditis adquieren mayor importancia.
Es necesaria una atención especial cuando las palpitaciones son prolongadas o se asocian a dolor torácico, falta de aire, debilidad intensa, mareos o pérdida de conciencia. En estas situaciones puede existir una arritmia que requiere una valoración rápida.
El síncope, es decir, una pérdida transitoria de conciencia, no es un síntoma que deba limitarse a observarse en casa cuando existe sospecha de enfermedad cardíaca. Puede tener muchas causas, pero en la miocarditis puede estar relacionado con un trastorno del ritmo o con una reducción de la capacidad del corazón para mantener una circulación adecuada.
Las formas con inestabilidad eléctrica, insuficiencia cardíaca rápidamente progresiva o shock pertenecen al espectro de las presentaciones más graves, entre ellas la miocarditis fulminante, y requieren asistencia hospitalaria inmediata.
Una miocarditis puede aparecer en el contexto de una infección o después de ella, pero la asociación temporal no es suficiente para establecer el diagnóstico. Después de una gripe, una infección respiratoria o gastrointestinal es normal poder sentir cansancio durante algunos días; lo que debe aumentar la atención es la aparición de nuevos síntomas cardíacos como dolor torácico, disnea desproporcionada, palpitaciones importantes o síncope.
También el momento de aparición es variable. Los trastornos cardíacos pueden presentarse mientras la infección todavía está en curso o posteriormente. Por ello no existe un intervalo de tiempo que, por sí solo, permita confirmar o descartar la miocarditis.
Cuando el cuadro es leve y poco específico, el médico valorará el contexto global y decidirá si están indicados ECG, análisis de sangre u otras pruebas. En cambio, cuando los síntomas son importantes, nuevos o empeoran rápidamente, no es apropiado esperar a que desaparezcan espontáneamente.
Es oportuno solicitar asistencia urgente en presencia de dolor torácico intenso o persistente, falta de aire grave, pérdida de conciencia, estado confusional, debilidad marcada con sensación de desmayo inminente o palpitaciones asociadas a un empeoramiento importante del estado general.
Estos síntomas no son específicos de la miocarditis: también pueden deberse a infarto, embolia pulmonar, arritmias u otras emergencias. Precisamente por ello no es aconsejable intentar distinguir por cuenta propia en casa cuál es la causa.
Si los síntomas son menos intensos pero persisten, sobre todo después de una infección reciente o en una persona ya diagnosticada de miocarditis, sigue estando indicado contactar con el médico para establecer los tiempos y la modalidad de la valoración. El diagnóstico requiere integrar los síntomas, la exploración, el ECG, los análisis de laboratorio y, cuando esté indicado, las pruebas de imagen cardíaca.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes de la miocarditis?
Los trastornos más frecuentes incluyen dolor o molestia en el pecho, falta de aire, cansancio, palpitaciones y menor tolerancia al esfuerzo. Sin embargo, la presentación es muy variable y algunas personas pueden tener síntomas leves o poco específicos.
¿La miocarditis puede provocar dolor torácico?
Sí. El dolor torácico es una de las presentaciones más frecuentes y puede parecerse al de un infarto o, cuando también existe afectación del pericardio, presentar características inflamatorias.
¿Las palpitaciones pueden ser un síntoma de miocarditis?
Sí. La miocarditis puede asociarse a arritmias y provocar palpitaciones, latido acelerado o irregular. Las palpitaciones importantes asociadas a desmayo, dolor torácico o falta de aire intensa requieren valoración urgente.
¿La miocarditis puede aparecer después de una infección?
Sí. Una infección reciente puede preceder a la aparición de miocarditis, pero el simple hecho de haber tenido fiebre, gripe u otra infección no demuestra que los síntomas posteriores se deban a una inflamación del miocardio.
¿Cuándo requieren asistencia urgente los síntomas?
El dolor torácico intenso o persistente, la dificultad respiratoria marcada, la pérdida de conciencia, las palpitaciones asociadas a malestar importante o un empeoramiento rápido del estado general requieren una valoración urgente y pueden hacer necesario llamar al 112 o al 118.
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