
El infarto de miocardio con elevación del segmento ST (STEMI) es una condición cardíaca aguda caracterizada por necrosis miocárdica debida a isquemia prolongada, causada por la oclusión completa y persistente de una arteria coronaria. Se trata de una emergencia médica que requiere tratamiento inmediato para reducir la mortalidad y prevenir complicaciones a largo plazo.
El mecanismo fisiopatológico del STEMI está relacionado con la rotura o erosión de una placa aterosclerótica inestable, que conduce a la formación de un trombo oclusivo dentro del vaso coronario. La obstrucción total del flujo sanguíneo provoca daño isquémico del miocardio a distal de la oclusión, con consiguiente necrosis miocitaria.
La cascada isquémica implica varias fases:
La magnitud del daño depende de varios factores, como el tiempo de oclusión, la presencia de circulación colateral y la respuesta individual a la isquemia.
El síntoma principal del STEMI es el dolor torácico agudo, a menudo descrito como una opresión intensa retroesternal, que puede irradiarse al brazo izquierdo, la mandíbula, la espalda o el abdomen superior. El dolor dura más de 20 minutos y no se resuelve con reposo ni con nitroglicerina.
Otros síntomas asociados pueden incluir:
El diagnóstico de STEMI se basa en tres elementos fundamentales:
El ECG es la primera prueba diagnóstica y debe realizarse dentro de los 10 minutos posteriores a la llegada al servicio de urgencias. El principal criterio diagnóstico es la elevación persistente del segmento ST en al menos dos derivaciones contiguas, lo que indica una oclusión coronaria aguda.
Las troponinas de alta sensibilidad son el estándar de oro para confirmar la necrosis miocárdica. En la fase inicial pueden ser normales, por lo que es necesario repetir la determinación a las pocas horas.
El ecocardiograma es útil para identificar anomalías en la cinética segmentaria, valorar la fracción de eyección ventricular e identificar complicaciones como el derrame pericárdico.
El objetivo del tratamiento del STEMI es restablecer el flujo coronario lo antes posible para limitar la extensión de la necrosis miocárdica.
La estrategia terapéutica de elección es la angioplastia primaria con implantación de stent, que debe realizarse idealmente en los primeros 90-120 minutos desde el inicio de los síntomas. Si no está disponible, se recurre a la terapia fibrinolítica, eficaz solo en las primeras 12 horas.
El manejo médico incluye:
El riesgo de complicaciones postinfarto es elevado e incluye:
El pronóstico del STEMI depende de la rapidez del tratamiento. En pacientes sometidos a revascularización precoz, la mortalidad intrahospitalaria es inferior al 5%, mientras que en los casos no tratados puede superar el 20%. La prevención secundaria, basada en el control de los factores de riesgo cardiovascular y la adherencia al tratamiento farmacológico, es esencial para reducir el riesgo de recurrencias.