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Angina Estable

La angina estable es un síndrome clínico caracterizado por episodios recurrentes de dolor o malestar torácico, típicamente desencadenados por el esfuerzo físico o el estrés emocional y aliviados por el reposo o la administración de nitratos. Está causada por una isquemia miocárdica transitoria debida a un desequilibrio entre la demanda de oxígeno miocárdico y el aporte sanguíneo, determinado principalmente por estenosis ateroscleróticas fijas de las arterias coronarias.
En la base de esta condición se encuentra una reducción progresiva del calibre de las arterias coronarias debida a la formación de placas ateroscleróticas, que limitan el flujo sanguíneo en condiciones de mayor demanda miocárdica. Además, las alteraciones de la función endotelial y un mayor tono vascular pueden contribuir a la reducción de la perfusión miocárdica, agravando el cuadro isquémico.

Epidemiología y Factores de Riesgo

La angina estable es una de las manifestaciones más comunes de la cardiopatía isquémica crónica.
Su prevalencia aumenta con la edad y con la presencia de factores de riesgo cardiovascular como hipertensión arterial, dislipidemia, diabetes mellitus, tabaquismo y sedentarismo.
La hipertensión favorece la progresión de la aterosclerosis y aumenta la poscarga ventricular, mientras que la dislipidemia acelera la formación de placas ateroscleróticas a través de la acumulación de LDL y la reducción de HDL.
La diabetes mellitus contribuye a la disfunción endotelial y a las alteraciones microvasculares, mientras que el tabaquismo amplifica el riesgo trombótico y promueve un estado inflamatorio crónico.
También la obesidad y el sedentarismo son factores de riesgo significativos, ya que favorecen el desarrollo del síndrome metabólico y de la resistencia a la insulina.

Clasificación de la Angina según la Canadian Cardiovascular Society (CCS)


Diagnóstico y Pruebas Instrumentales

El diagnóstico se basa en la anamnesis, el examen físico y las pruebas instrumentales para confirmar la presencia de isquemia miocárdica.

La anamnesis es esencial para caracterizar el dolor torácico. En la angina estable, el paciente refiere un dolor opresivo o constrictivo retroesternal, con posible irradiación al brazo izquierdo, cuello o mandíbula. El dolor aparece previsiblemente con el esfuerzo o el estrés emocional y se resuelve en pocos minutos con el reposo o la toma de nitratos.

El examen físico suele ser normal, pero en algunos casos se puede detectar un cuarto tono cardíaco (B4), signo de alteración de la distensibilidad ventricular izquierda.

Para la confirmación diagnóstica se recurre a pruebas instrumentales.
El ECG en reposo puede ser normal o mostrar alteraciones de la onda T y descenso del segmento ST. La prueba de esfuerzo es positiva si hay un descenso del ST ≥1 mm.
El Holter ECG 24 horas puede ser útil en pacientes con sintomatología atípica, identificando episodios de isquemia silente o arritmias isquémicas.
La ecocardiografía de estrés evalúa la contractilidad miocárdica bajo esfuerzo físico o farmacológico, detectando áreas de hipocinesia, acinesia o discinesia segmentaria sugestivas de isquemia inducible. La gammagrafía miocárdica distingue defectos de perfusión reversibles (isquemia) de los fijos (infarto previo), mientras que la coronariografía es el gold standard para la valoración de la enfermedad coronaria.
La resonancia cardíaca de estrés utiliza fármacos vasodilatadores (adenosina, regadenosón, dipiridamol) o inotrópicos (dobutamina) para simular el estrés fisiológico, permitiendo identificar defectos de perfusión miocárdica, valorar la función ventricular y detectar áreas de fibrosis con la técnica de realce tardío de gadolinio (LGE).

Tratamiento de la Angina Estable

El tratamiento tiene como objetivo reducir los síntomas y prevenir eventos cardiovasculares.

Las modificaciones del estilo de vida desempeñan un papel crucial en el manejo de la enfermedad. Dejar de fumar reduce significativamente el riesgo de eventos isquémicos, mientras que la actividad física regular mejora la capacidad cardiovascular y el control metabólico. Una dieta equilibrada, basada en el modelo mediterráneo, contribuye a la reducción del colesterol y al mantenimiento de un peso corporal adecuado.

La terapia farmacológica incluye beta-bloqueantes y antagonistas del calcio para reducir el consumo de oxígeno miocárdico, antiagregantes plaquetarios para la prevención de eventos trombóticos, estatinas para el control de la aterosclerosis y IECA o ARA-II en pacientes con hipertensión o disfunción ventricular izquierda.

La revascularización miocárdica puede realizarse mediante intervención coronaria percutánea (PCI) en pacientes con estenosis críticas o a través de bypass aortocoronario (CABG) en casos de enfermedad multivaso.

Pronóstico y Complicaciones

Si se trata adecuadamente, la angina estable tiene un pronóstico favorable. Sin embargo, si no se maneja adecuadamente, puede evolucionar hacia síndrome coronario agudo, arritmias ventriculares o insuficiencia cardíaca isquémica.
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